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lunes, 25 de septiembre de 2017

SIGAN BAILANDO...


Hace unos días se daban a conocer los datos del turismo de Canarias del año 2016. Las denominadas “cuentas satélites del turismo”, IMPACTUR 2016, arrojaban un año más cifras de record poniendo nuevamente al turismo como el indiscutible motor de la economía en la región. En el comparativo del periodo 2010-2016 el crecimiento interanual ha sido del 9,5%, aportando el 34,3% del PIB de las islas. La cifra total de 14.602 millones de euros parecía inalcanzable cuando la tendencia empezaba a cambiar en el año 2010. Año tras año desde entonces la industria turística ha sido y es la cara amable de la economía canaria, aunque algunos parece que quieran “ponerle palos en las ruedas”.

Ante la queja de que el sector no aporta suficiente empleo debemos decir que solamente lo hace en el 39,7% de todo el empleo en Canarias, 312.466 puestos de trabajo. El informe pone de manifiesto que es Canarias con diferencia el mayor generador de puestos de trabajo cuando nos comparamos con otras comunidades, también es cierto que somos un destino 365 algo que no ocurre en otras zonas.

Además, para aquellos que reclaman una tasa turística, decir que el sector recauda en impuestos solo 2.123 millones de euros, el 34,4% del total de impuestos. ¿Es necesario poner una tasa turística? Afortunadamente el Gobierno de Canarias sigue firme en la negativa a poner más impuestos a su principal industria como reiteraba el nuevo Consejero de Turismo, Isaac Castellano, hace unos días en sede parlamentaria.

Se decía en la presentación del informe que estos ratios de crecimiento no son sostenibles, en el tiempo. Yo estoy de acuerdo con esta afirmación, no parece normal y no lo es, el crecer año tras año a estos ritmos. Es cierto que la situación de otros mercados ha tenido algo de culpa en este nuevo record, pero también es cierto que el mercado global del turismo también ha crecido como indica la Organización Mundial del Turismo. La realidad al final es la que es independientemente de los factores que de manera individual o colectiva provoquen la misma.

Soy de la opinión que esto está casi a punto de cambiar, desde luego no en 2017, donde a tenor de las cifras que se van conociendo mes a mes parecen indicar que será un nuevo año record. Pero si se empieza a percibir un intento de cambio de tendencia o de normalización forzosa de la situación en algunos destinos. No nos olvidemos que competimos contra países que están dispuesto a todo con tal de que su económica se reactive, y eso incluye rebajas de impuestos, eliminación de tasas aeroportuarias, abono de plazas de avión no ocupadas, etc, etc.

Estamos empezando un nuevo curso donde sin duda se volverá a hablar de crecimiento sostenible del turismo, un debate recurrente desde prácticamente el comienzo del milenio y que empezó con las Directrices del Turismo, se reiterara uno y otra vez por algunos que es necesario una tasa turística que el sector puede dar más aun, hablaremos de aspectos como la vivienda vacacional, y de muchas más cosas seguro. Empezamos una nueva temporada de invierno, “ha llegado el invierno”, pero será un buen invierno sin sobresaltos ni sorpresa con casi toda seguridad.

Pero mientras eso llega, disfrutemos del momento sin autocomplacencias, pero sabedores de que en turismo seguimos siendo una potencia mundial sin lugar a dudas. Como decía la recordada Orquesta Billos Caracas Boys en los Carnavales de Tenerife de 1986, ¡sigan bailando!




@RicardoFPA

lunes, 13 de febrero de 2017

ATRAPADO EN EL TIEMPO

En 1993 el genial actor americano Bill Murray protagonizo la película “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), que popularizo en España una de esas tradiciones americanas difíciles de entender fuera de ese país, el “Día de la Marmota” que se celebra cada 2 de febrero en el pueblo de Punxsutawney. En la película el protagonista Phil Connors (Bill Murray) revive día tras día el mismo día, el Día de la Marmota.

Nosotros tenemos en Canarias nuestro particular “día de la marmota”, y no es otro que la recurrente llamada por parte de algunos partidos políticos a implantar un nuevo impuesto al turismo. Cada año, al menos en una o dos ocasiones, y desde hace ya unos cuantos, algunos se empeñan en querer que el turismo cubra las necesidades o carencias de otros sectores. Se le ha llamado ecotasa, pero ahora se le quiere denominar tasa “ecocultural”, ¿lo siguiente que será? Para empezar no se trata de una tasa, sino de un impuesto puro y duro al motor de la economía que ya de por si aporta muchísimo a nuestra comunidad.

Por si alguien, “a estas alturas de la película” no lo sabe todavía, el turismo recauda el 32,1% de todos los impuestos en Canarias, y eso es la nada despreciable cifra de 1.931 millones de euros, según el último informe IMPACTUR Canarias 2105. En el mismo informe se confirma la pujanza del sector que aporta el 31,9% del PIB (solo 13.480 millones de euros) y el 37,6% del empleo total, 294.896 puestos de trabajo. Aun con estas cifras algunos consideran que el turismo no genera suficiente en Canarias y que por ese motivo le tienen que poner una tasa/impuesto más.

A mí siempre me gusta poner ejemplos, para explicar las cosas, y que todos lo puedan entender, pero sobre todo los que no manejan habitualmente estos datos. Cuando se habla de tasa de turismo siempre sale el caso de Cataluña que la ha implantado y que según las mismas voces no ha implicado una reducción del turismo en esa comunidad. El dato es que Cataluña recaudo, en 2015, 43,5 millones de euros por este concepto. Pero más de la mitad, 23 millones de euros, lo fueron en Barcelona y su zona de influencia, y es que no es lo mismo un destino de sol y playa que uno urbano. Por cierto, que los mismo que ponen este caso como ejemplo se olvidan del daño que causo la ecotasa a Baleares, donde parece que se están planteando retomarla. Ellos sabrán.

Lo extraño es que por un lado se pide que se rebajen las tasas aeroportuarias con el fin de incrementar la conectividad y la competitividad del destino, y por otro se quiere cargar al turista con un impuesto por el mero hecho de elegir un destino. ¿Alguien puede explicármelo? Si todavía fuese por un servicio concreto que lo justificases, como el acceso a un paraje natural, como la Isla de Lobos, o un parque nacional para colaborar con su sostenimiento pocas serían las objeciones que nadie pondría. Pero porque sí, no lo entiendo. Este tipo de medidas lo que ponen de manifiesto es la falta de capacidad de gestionar eficientemente los recursos que se disponen y priorizar las actuaciones realmente importantes frente al despilfarro y al uso de los medios disponible siguiendo criterios digamos “no útiles”.

En el Parlamento de Canarias se volvió hablar hace unos días de las tasas turísticas, afortunadamente para la economía de Canarias, y especialmente para la buena marcha del turismo, el Gobierno de Canarias a través de su Consejera de Turismo, María Teresa Lorenzo dijo claramente que medidas de este tipo no se contemplan por parte del Ejecutivo. Lo mismo defendió el anterior Gobierno en un contexto presupuestario mucho más complicado que el actual, pero tenía claro que medidas de este tipo no solo no fomentan la mejora de la competitividad, sino que son contraproducentes. Como ha repetido en varias ocasiones el presidente de ASHOTEL, Jorge Marichal, “una tasa turística hace antipático a un destino”, ¿tenemos necesidad de eso en Canarias?

Para que todos seamos conscientes, la situación que vive el sector es puntual, coyuntural, o cíclica. El cierre, o casi, de alguno de nuestros competidores ha traído por un lado un incremento en las ocupaciones y por otro un aumento, por el incremento de la demanda, en los precios. Ya se empiezan a ver algunas señales por parte de algunos operadores de intentar volver a algunos destinos, más baratos, y donde su rentabilidad es mayor. Mientras aquí algunos creen que esto es para toda la vida y que se haga lo que se haga el turismo debe seguir viniendo y contribuyendo aún más de lo que ya hace.

Yo tengo el máximo respeto por todos aquellos que defienden la implantación de las tasas turísticas, pero desde luego no puedo compartirlo. Creo más sensato empezar por exigir un control del gasto más eficiente, porque desde luego recursos existen, es cuestión de priorizar. En la película, el protagonista se da cuenta al final de que estaba haciendo mal y que le hacía volver una y otra vez al mismo día. Yo espero, igual que en la película, que algunos recapaciten y no se queden “atrapados en el tiempo”.

@RicardoFPA

lunes, 5 de diciembre de 2016

¡UNO PARA TODOS!… ¡Y TODOS PARA UNO!...

Esta frase que aparece en el conocido libro de Alejandro Dumas “Los Tres Mosqueteros” y que simbolizaba el juramento de los mosqueteros al Rey de Francia, así como su grito de guerra, bien podría ser también en los tiempos actuales el eslogan de la promoción de España, de sus diferentes comunidades autónomas, diputaciones provinciales, cabildos insulares y de los municipios turísticos.

En tiempos de globalización parece innecesario e ineficaz el volver a tiempos pasados donde se argumentaba la singularidad como motivo para “ir por libre” en las promociones turísticas. Cuando lo que realmente se quería decir era que la motivación era “la política del hacerse notar” y el conseguir una “foto” en los medios locales. Esto ha sido tónica generalizada y en muchos casos lo sigue siendo, y algunos municipios se están planteando retomarlo. A veces no se entiende que la promoción debe ser profesional, siguiendo los parámetros de eficiencia y eficacia, y no improvisada o errática.

Pero en clave positiva vayamos de lo general a lo concreto. La marca España es sin dudas un paraguas para todos los destinos que lo conforman. Es cierto que en según qué mercados la imagen de cada uno de los destinos es mejor o más conocida que la propia marca España, pero no deja de sumar. Además, también para según que mercados ayuda a ponernos en el mapa. Sobre todo, para los potenciales mercados asiáticos. China, Japón, India, son destinos de interés para la marca España para Madrid, Barcelona, Sevilla o Salamanca. Quizás no tanto para Mallorca, Fuerteventura o Tenerife. ¿Alguien se le pude ocurrir hacer una promoción en estos mercados sin el apoyo de la marca España? Desde luego no si se basa en criterios profesionales. Pero no lo sé si se justifica bajo otros parámetros que buscan otras cosas.

Pero algo que no se puede obviar por el Estado es que las competencias en materia de turismo están en manos de las comunidades autónomas. La marca España se debe conformar por la suma de los puntos fuertes de todas sus zonas turísticas, al menos las de mayor número de visitantes, pero incluyendo también esa amplia diversidad que tienen otras zonas menos turísticas, huyendo de tópicos y mostrando la nueva realidad turística.

Dentro de las comunidades existen distintas velocidades, y no me refiero en el ámbito competencial amplio, sino a la hora de entender la promoción turística. Afortunadamente aquí también van cambiando las cosas, se deben buscar criterios y objetivos dejando de lado “el caprichoso soplar del viento”, evitando tomar decisiones de corto recorrido y poco o ningún sentido de utilidad promocional. Pero todavía queda mucho por hacer, no nos engañemos, ni nos hagamos trampas al solitario.

Cabildos Insulares y Diputaciones, también participan en la promoción turística, en algunos casos junto a la comunidad otras por su cuenta. Dos factores a destacar; la existencia o no de sintonía política para plantear una estrategia conjunta y el peso propio que como marca puedan tener como ocurre por ejemplo con los destinos insulares.

Finalmente, llegamos al ámbito municipal. Los ayuntamientos son parte fundamental, en ellos es donde se desarrolla propiamente la actividad turística. ¿Deben ellos hacer también la promoción? ¿O deben centrar sus escasos recursos en mejorar el destino en sí mismo? Tener un entorno amable para el turista (y para el residente) sí que es claramente su competencia y desde luego tiene más incidencia en la fidelización del turista que una campaña de promoción de dudoso resultado.

Creo firmemente en la suma de iniciativas y en la optimización de los siempre muy escasos recursos que todos los gobiernos del ámbito que sea destinan realmente al sector turístico. Es la única forma de poder competir con otros destinos en otros países con más medios en la mayoría de los casos que nosotros. Por eso debemos, en mi opinión, hacer del grito de guerra de los mosqueteros el eslogan que marque las actuaciones turísticas en los próximos años, ¡uno para todos!… ¡y todos para uno!


@RicardoFPA