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lunes, 27 de marzo de 2017

¡QUE NO PARE!

Aunque no lo parezca, suene algo extraño, y la inmensa mayoría de los ciudadanos de este pais no sea consciente de ello, hemos entrado ya en la temporada de verano, temporada de verano aeronáutico claro. Desde el 26 de marzo al 28 de octubre es lo que AENA denomina temporada de verano. A primera vista y según informa la empresa, en España se han programado unos 204 millones de asientos para ese periodo, lo que supone un incremento del 8,7% con respecto al año anterior. De los cuales 58 millones son en el mercado doméstico y 146 millones en el internacional (Europa 131 millones, África 2,8 millones, Latinoamérica 6 millones, Norteamérica 2,6 millones y Asia 800 mil.). De este dato se puede deducir que en general, nuestro país sigue estando de moda y se puede prevé para este año un nuevo record de llegada de visitantes.

Centrándonos en Canarias, el dato sigue la misma tendencia de crecimiento con una previsión de unos 30 millones de asientos para la temporada de referencia, lo que supone un incremento de casi el 6%. Cabe resaltar el incremento de rutas hacia las islas en 79 para hacer un total de 724 rutas. Ante estos datos solo cabe realizar una valoración más que positiva. Es verdad que aquí se incluye todos los vuelos, los interinsulares, con Peninsula, con Europa y alguno que también tenemos con Africa. En cualquier caso, podemos seguir siendo optimistas.

No tendremos aun vuelos directos con Estados Unidos, y no creo que medio/largo plazo los tengamos con Asia, pero desde luego si tenemos buenas noticias para nuestros principales mercados turísticos. Se implantan más vuelos y nuevas conexiones desde Manchester, Londres, Dusseldorf o Frankfurt, por ejemplo.

Deberemos esperar un poco a conocer el desglose en detalle por países, pero a la vista de estos datos creo poder afirmar que se prevén incrementos en prácticamente todos nuestros mercados turísticos, desde luego en Reino Unido y Alemania, y en mayor o menor medida en el resto de los países emisores.

Es curioso el incremento en el Reino Unido, con “Brexit” anunciado y empezado el largo trámite de la desconexión seguimos siendo un destino preferencial. La devaluación de la libra parece que aún no se hace notar. En principio, y salvo que cambien muchos los factores, no creo que el turismo se vea resentido por la marcha del Reino Unido. No estaban en el euro y tampoco dentro del espacio Schengen. Si creo que seremos sensibles a la fluctuación de la libra frente al euro, como ya lo hemos sido en el pasado, con libra fuerte más turismo británico y descenso cuando no lo era.

En cuanto a nuestros competidores, Egipto parece que vuelve con fuerza con el apoyo de los operadores turísticos deseosos de recuperar un destino altamente rentable para ellos y que ha permanecido prácticamente fuera desde hace varios años como consecuencia de lo que se denominó Primavera Árabe, lo mismo que le ocurrió a Túnez. El caso de Turquía, en mi opinión es diferente, si bien tiene algo del efecto anterior, la actual situación y el enfrentamiento político con muchos de los países de la UE hace que no parezca, a priori, un destino “friendly” en estos momentos para los europeos deseosos de disfrutar de unas tranquilas y reparadoras vacaciones.

Veremos en que quedan estos buenos datos a medida que vayamos avanzando y cubriendo etapas. Como dice la propia AENA “la programación de asientos para la temporada de verano 2017 puede estar sujeta a cambios por parte de las aerolíneas”. Seguimos con el vaso medio lleno, ¡que no pare!


@RicardoFPA

lunes, 13 de febrero de 2017

ATRAPADO EN EL TIEMPO

En 1993 el genial actor americano Bill Murray protagonizo la película “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), que popularizo en España una de esas tradiciones americanas difíciles de entender fuera de ese país, el “Día de la Marmota” que se celebra cada 2 de febrero en el pueblo de Punxsutawney. En la película el protagonista Phil Connors (Bill Murray) revive día tras día el mismo día, el Día de la Marmota.

Nosotros tenemos en Canarias nuestro particular “día de la marmota”, y no es otro que la recurrente llamada por parte de algunos partidos políticos a implantar un nuevo impuesto al turismo. Cada año, al menos en una o dos ocasiones, y desde hace ya unos cuantos, algunos se empeñan en querer que el turismo cubra las necesidades o carencias de otros sectores. Se le ha llamado ecotasa, pero ahora se le quiere denominar tasa “ecocultural”, ¿lo siguiente que será? Para empezar no se trata de una tasa, sino de un impuesto puro y duro al motor de la economía que ya de por si aporta muchísimo a nuestra comunidad.

Por si alguien, “a estas alturas de la película” no lo sabe todavía, el turismo recauda el 32,1% de todos los impuestos en Canarias, y eso es la nada despreciable cifra de 1.931 millones de euros, según el último informe IMPACTUR Canarias 2105. En el mismo informe se confirma la pujanza del sector que aporta el 31,9% del PIB (solo 13.480 millones de euros) y el 37,6% del empleo total, 294.896 puestos de trabajo. Aun con estas cifras algunos consideran que el turismo no genera suficiente en Canarias y que por ese motivo le tienen que poner una tasa/impuesto más.

A mí siempre me gusta poner ejemplos, para explicar las cosas, y que todos lo puedan entender, pero sobre todo los que no manejan habitualmente estos datos. Cuando se habla de tasa de turismo siempre sale el caso de Cataluña que la ha implantado y que según las mismas voces no ha implicado una reducción del turismo en esa comunidad. El dato es que Cataluña recaudo, en 2015, 43,5 millones de euros por este concepto. Pero más de la mitad, 23 millones de euros, lo fueron en Barcelona y su zona de influencia, y es que no es lo mismo un destino de sol y playa que uno urbano. Por cierto, que los mismo que ponen este caso como ejemplo se olvidan del daño que causo la ecotasa a Baleares, donde parece que se están planteando retomarla. Ellos sabrán.

Lo extraño es que por un lado se pide que se rebajen las tasas aeroportuarias con el fin de incrementar la conectividad y la competitividad del destino, y por otro se quiere cargar al turista con un impuesto por el mero hecho de elegir un destino. ¿Alguien puede explicármelo? Si todavía fuese por un servicio concreto que lo justificases, como el acceso a un paraje natural, como la Isla de Lobos, o un parque nacional para colaborar con su sostenimiento pocas serían las objeciones que nadie pondría. Pero porque sí, no lo entiendo. Este tipo de medidas lo que ponen de manifiesto es la falta de capacidad de gestionar eficientemente los recursos que se disponen y priorizar las actuaciones realmente importantes frente al despilfarro y al uso de los medios disponible siguiendo criterios digamos “no útiles”.

En el Parlamento de Canarias se volvió hablar hace unos días de las tasas turísticas, afortunadamente para la economía de Canarias, y especialmente para la buena marcha del turismo, el Gobierno de Canarias a través de su Consejera de Turismo, María Teresa Lorenzo dijo claramente que medidas de este tipo no se contemplan por parte del Ejecutivo. Lo mismo defendió el anterior Gobierno en un contexto presupuestario mucho más complicado que el actual, pero tenía claro que medidas de este tipo no solo no fomentan la mejora de la competitividad, sino que son contraproducentes. Como ha repetido en varias ocasiones el presidente de ASHOTEL, Jorge Marichal, “una tasa turística hace antipático a un destino”, ¿tenemos necesidad de eso en Canarias?

Para que todos seamos conscientes, la situación que vive el sector es puntual, coyuntural, o cíclica. El cierre, o casi, de alguno de nuestros competidores ha traído por un lado un incremento en las ocupaciones y por otro un aumento, por el incremento de la demanda, en los precios. Ya se empiezan a ver algunas señales por parte de algunos operadores de intentar volver a algunos destinos, más baratos, y donde su rentabilidad es mayor. Mientras aquí algunos creen que esto es para toda la vida y que se haga lo que se haga el turismo debe seguir viniendo y contribuyendo aún más de lo que ya hace.

Yo tengo el máximo respeto por todos aquellos que defienden la implantación de las tasas turísticas, pero desde luego no puedo compartirlo. Creo más sensato empezar por exigir un control del gasto más eficiente, porque desde luego recursos existen, es cuestión de priorizar. En la película, el protagonista se da cuenta al final de que estaba haciendo mal y que le hacía volver una y otra vez al mismo día. Yo espero, igual que en la película, que algunos recapaciten y no se queden “atrapados en el tiempo”.

@RicardoFPA

lunes, 30 de enero de 2017

YA ERA HORA...

La pasada semana se produjo un hecho que parece indicar que el Gobierno de España empieza a entender la importancia que el sector del turismo tiene para la economía y el empleo de este país. Más allá de subirse al carro de las buenas noticias generadas por el sector y sacar pecho por los records del turismo han tomado una medida que claramente favorece que se mantenga la buena marcha de este. El Consejo de Ministros acordó rebajar las tasas aeroportuarias un 11% hasta el 2021.

AENA, una empresa cuasi privada después de que el anterior Gobierno vendiera el 49%, parece que era totalmente contraria a la medida de la bajada. Pues claro, el objetivo de una empresa “privada” es ganar dinero, todo el que pueda, para sus accionistas. Y desde luego no lo está haciendo nada mal, según los últimos datos económicos publicados AENA gano 944 millones de euros hasta septiembre de 2016, un 47,8% mas. Debido a varios factores, por un lado, el incremento de más de dos dígitos del tráfico de pasajeros, pero también el haber ganado pleitos que tenía y que hacen que la reversión de las provisiones dotadas sea positiva. Además, han seguido rebajando la deuda, lo que mejora sus indicadores.

El resultado bruto de explotación (EBITDA) fue de 1.759,6 millones, un 10,5% mas si lo comparamos con los nueve primeros meses de 2015, y según la propia AENA la reducción de tasas que se aplicó a partir de marzo solo tuvo un impacto negativo de 30 millones de euros en sus cuentas.

Pero volvamos a las tasas aeroportuarias, no es una única, son muchos los conceptos que se pagan y todos de una manera u otra se repercuten al consumidor vía el precio del billete. AENA cobra a las aerolíneas por el uso de las pistas, los servicios de tránsito aéreo, los de meteorología, el uso de “fingers” o de autobuses y escaleras para el embarque y desembarque de pasajeros, los de carga y descarga, los de combustibles, etc. Y los pasajeros pagamos también por la gestión del equipaje, por los controles de seguridad… En definitiva, por muchos conceptos.

Está claro que AENA debe generar los recursos suficientes para mantener su actividad y sus inversiones. Es evidente que no debemos pensar que debe ser una entidad deficitaria y que las perdidas las asuma el Estado. Ese no es el planteamiento. Pero desde luego existen factores que hacen que se pueda ser rentable y competitivos a la vez.

La red de aeropuertos españoles la forman unas 48 instalaciones, de estas pocas, solo unos 9 mas o menos son rentables. Luego tenemos otros que realizan un servicio público y de cohesión territorial como son los insulare, Melilla y el helipuerto de Ceuta. Esta red tiene paradojas como el caso de Vitoria, que tiene cinco aeropuertos a una hora en coche, Bilbao (73km) San Sebastián (117km) Pamplona (110km), Burgos (116km) y Logroño (126km). O el caso de Galicia donde entre Santiago y La Coruña hay 60 km y el de Vigo a 100 km. ¿Qué cuesta mantener toda esta infraestructura? ¿De verdad es necesario cuando por otro lado el Estado esta construyendo líneas de tren de alta velocidad que compite directamente con el avión?

Hace falta desde luego coraje político para cerrar aeropuertos deficitarios, infrautilizados o redundantes. Más allá del hecho del cierre esta su efecto económico en las cuentas de AENA y que repercutiria en una gestión más eficaz y por tanto también en mayores reducciones en las tasas aeroportuarias que suponen casi un 70% de los ingresos de la empresa según información disponible.

La rebaja de las tasas está demostrada que sirve de estímulo para generar más tráfico. No para el cliente final, para usted o para mí, nadie elige destino por una reducción de unos euros en su billete. Pero desde luego si las compañías aéreas que pueden colocar más o menos vuelos a un destino en función de factores como estos. ¿Porque si no Egipto, Grecia o Turquía utilizan política de tasas muy reducidas o cero para captar tráfico aéreo?

En fin, que es una buena noticia la anunciada por el Gobierno para los próximos cinco años, aunque solo sea un dos y pico por ciento anualmente, algo es algo y desde luego ya era hora, ¿o no?


@RicardoFPA