Mostrando entradas con la etiqueta exceltur. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exceltur. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de febrero de 2017

ATRAPADO EN EL TIEMPO

En 1993 el genial actor americano Bill Murray protagonizo la película “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), que popularizo en España una de esas tradiciones americanas difíciles de entender fuera de ese país, el “Día de la Marmota” que se celebra cada 2 de febrero en el pueblo de Punxsutawney. En la película el protagonista Phil Connors (Bill Murray) revive día tras día el mismo día, el Día de la Marmota.

Nosotros tenemos en Canarias nuestro particular “día de la marmota”, y no es otro que la recurrente llamada por parte de algunos partidos políticos a implantar un nuevo impuesto al turismo. Cada año, al menos en una o dos ocasiones, y desde hace ya unos cuantos, algunos se empeñan en querer que el turismo cubra las necesidades o carencias de otros sectores. Se le ha llamado ecotasa, pero ahora se le quiere denominar tasa “ecocultural”, ¿lo siguiente que será? Para empezar no se trata de una tasa, sino de un impuesto puro y duro al motor de la economía que ya de por si aporta muchísimo a nuestra comunidad.

Por si alguien, “a estas alturas de la película” no lo sabe todavía, el turismo recauda el 32,1% de todos los impuestos en Canarias, y eso es la nada despreciable cifra de 1.931 millones de euros, según el último informe IMPACTUR Canarias 2105. En el mismo informe se confirma la pujanza del sector que aporta el 31,9% del PIB (solo 13.480 millones de euros) y el 37,6% del empleo total, 294.896 puestos de trabajo. Aun con estas cifras algunos consideran que el turismo no genera suficiente en Canarias y que por ese motivo le tienen que poner una tasa/impuesto más.

A mí siempre me gusta poner ejemplos, para explicar las cosas, y que todos lo puedan entender, pero sobre todo los que no manejan habitualmente estos datos. Cuando se habla de tasa de turismo siempre sale el caso de Cataluña que la ha implantado y que según las mismas voces no ha implicado una reducción del turismo en esa comunidad. El dato es que Cataluña recaudo, en 2015, 43,5 millones de euros por este concepto. Pero más de la mitad, 23 millones de euros, lo fueron en Barcelona y su zona de influencia, y es que no es lo mismo un destino de sol y playa que uno urbano. Por cierto, que los mismo que ponen este caso como ejemplo se olvidan del daño que causo la ecotasa a Baleares, donde parece que se están planteando retomarla. Ellos sabrán.

Lo extraño es que por un lado se pide que se rebajen las tasas aeroportuarias con el fin de incrementar la conectividad y la competitividad del destino, y por otro se quiere cargar al turista con un impuesto por el mero hecho de elegir un destino. ¿Alguien puede explicármelo? Si todavía fuese por un servicio concreto que lo justificases, como el acceso a un paraje natural, como la Isla de Lobos, o un parque nacional para colaborar con su sostenimiento pocas serían las objeciones que nadie pondría. Pero porque sí, no lo entiendo. Este tipo de medidas lo que ponen de manifiesto es la falta de capacidad de gestionar eficientemente los recursos que se disponen y priorizar las actuaciones realmente importantes frente al despilfarro y al uso de los medios disponible siguiendo criterios digamos “no útiles”.

En el Parlamento de Canarias se volvió hablar hace unos días de las tasas turísticas, afortunadamente para la economía de Canarias, y especialmente para la buena marcha del turismo, el Gobierno de Canarias a través de su Consejera de Turismo, María Teresa Lorenzo dijo claramente que medidas de este tipo no se contemplan por parte del Ejecutivo. Lo mismo defendió el anterior Gobierno en un contexto presupuestario mucho más complicado que el actual, pero tenía claro que medidas de este tipo no solo no fomentan la mejora de la competitividad, sino que son contraproducentes. Como ha repetido en varias ocasiones el presidente de ASHOTEL, Jorge Marichal, “una tasa turística hace antipático a un destino”, ¿tenemos necesidad de eso en Canarias?

Para que todos seamos conscientes, la situación que vive el sector es puntual, coyuntural, o cíclica. El cierre, o casi, de alguno de nuestros competidores ha traído por un lado un incremento en las ocupaciones y por otro un aumento, por el incremento de la demanda, en los precios. Ya se empiezan a ver algunas señales por parte de algunos operadores de intentar volver a algunos destinos, más baratos, y donde su rentabilidad es mayor. Mientras aquí algunos creen que esto es para toda la vida y que se haga lo que se haga el turismo debe seguir viniendo y contribuyendo aún más de lo que ya hace.

Yo tengo el máximo respeto por todos aquellos que defienden la implantación de las tasas turísticas, pero desde luego no puedo compartirlo. Creo más sensato empezar por exigir un control del gasto más eficiente, porque desde luego recursos existen, es cuestión de priorizar. En la película, el protagonista se da cuenta al final de que estaba haciendo mal y que le hacía volver una y otra vez al mismo día. Yo espero, igual que en la película, que algunos recapaciten y no se queden “atrapados en el tiempo”.

@RicardoFPA

lunes, 11 de julio de 2016

A VUELTAS CON LA ECOTASA



A VUELTAS CON LA ECOTASA


Según se recoge en Wikipedia, “Ecotasa es el nombre para las tasas o impuestos ecológicos. El nombre ecotasa proviene del prestigioso instituto norteamericano Worldwatch, en su informe denominado «El estado del planeta en 1995» subrayando la necesidad de que este tipo de gravámenes sustituyan parcialmente algunos impuestos”.

Además indica que “los tributos de tipo ambiental son aquellos impuestos, tasas y contribuciones especiales que establecen un incentivo a la protección ambiental, o compensan los daños ocasionados al medio ambiente por sujetos que soportan la carga tributaria”.

Corría el año 2003 cuando en Baleares, su gobierno autonómico, tuvo la feliz idea de implantar algo parecido a una ecotasa, porque según se decía entonces, el turista y sólo el turista dañaba el medioambiente y el entorno de esas islas. En nuestro país todo el sector turístico, y especialmente los empresarios baleares, recuerdan lo que aquella medida supuso para la industria. Un auténtico desastre, y  pasaron varios años hasta que se recuperó la imagen del destino.

Decir que solo los turistas alojado en establecimientos turísticos reglados son nocivos para el entorno fue el error de entonces, y ahora se vuelve a repetir.

La ecotasa 2.0 o como se ha denominado ahora, impuesto de turismo sostenible, tiene o tendrá por objetivo con lo recaudado el desarrollar proyectos turísticos o medioambientales, y no el tapar los déficit de financiación o el cuadrar las cuentas, que viene a ser lo mismo.
No nos engañemos, es lo mismo que la otra vez aunque le cambien el nombre o al menos eso es lo que parece a todas luces.

Yo me pregunto, ¿no recauda el sector turístico en su conjunto ya recursos para las administraciones públicas? Según el último informe publicado por Exceltur sobre las cuentas satélite del turismo en Baleares, Impactur 2014, nada más y nada menos que 1.890 millones de euros, el 40,4% del total de impuestos.

Las voces favorables a esta medida dicen que no afectará, que la cantidad es casi simbólica y que lo máximo que se pagará serán 2€ por día y persona, que en una estancia de una semana son solo 14€, nada y menos. Además que la situación internacional, el cierre de destinos competidores, etc. no afectará a corto plazo por la implantación de esta medida.

Por el contrario, turoperadores y empresarios, más conocedores de la realidad del mercado, saben que estas medidas de carácter generalista lanzan un mensaje muy negativo a los mercados: el turista contamina y debe pagar. 

Personalmente, y como norma, yo no veo positivo este tipo de medidas para un destino turístico. En el caso de Baleares, como también ocurre en Canarias, somos un destino de sol y playa de masas, en ambos casos la aportación vía impuestos de todo tipo es más que respetable (en el caso de Canarias 1.827 millones de euros, 30,4% del total de impuestos según Exceltur).

El debate de la ecotasa en Canarias es algo recurrente que cada legislatura se plantea ante la necesidad de buscar más recursos y de poner una y otra vez sobre la mesa y ante la opinión publica que el turismo puede aportar mucho más de lo que ya hace. En la pasada legislatura fue algo que nunca se planteó por parte del Gobierno. Se redujo la inversión en promoción, o en infraestructuras turísticas pero no se tomó en consideración. Sí se subió el IGIC algo que por otro lado se hizo de manera obligada para mantener mucho de los servicios esenciales y fue duramente criticado por los empresarios en general y, particularmente, por los turísticos que no pudieron repercutir buena parte de esa subida.

Ahora, igual que antes, algunas voces en el Parlamento reclaman una medida similar a la balear bajo la hipótesis de incrementar la recaudación en unos 70 u 80 millones, según sus estimaciones. Ahora, igual que antes, el Gobierno de Canarias ha respondido rotunamente no a este tipo de medidas.

Siguiendo con las comparaciones o similitudes siempre en estos debates se pone el caso de Barcelona, o Cataluña, donde se ha implantado una tasa por pernoctaciones. Según los datos oficiales, en 2015 se recaudaron 43,5 millones de euros en Cataluña con esta medida, más de la mitad unos 23 millones fueron en Barcelona y su zona de influencia. Y es que no es lo mismo un destino urbano que uno de sol y playa. 

Hace unos días leía que en la isla de Lobos se ponía una tasa por visitarla, que además, limitaba el número total de visitas anuales, y que lo recaudado serviría exclusivamente para mantener el frágil entorno de la isla. Y tengo que decir que me parece bien, ¿la diferencia? Se paga por un hecho determinado, igual que cuando se va a un museo, se presta un servicio concreto.

Medidas similares se aplican ya por ejemplo en el Parque Nacional de Timanfaya, y se habla también de hacerlo en el Parque Nacional del Teide, donde tampoco me parece mal si se da un servicio o se paga por algo concreto y lo recaudado se destina a la preservación de un espacio tan singular.

Esta reflexión empezaba con la ecotasa y su aplicación en Baleares, donde mucho me temo y como dice la canción “tropecé de nuevo y con la misma piedra”.




@RicardoFPA